China con niños: Pekín

Puerta de entrada a China: 5 días en Pekín con niños (guía práctica 2026)

Pekín fue nuestra puerta de entrada a China y, si estás organizando un viaje a China con niños en 2026, te adelantamos que es un destino fascinante, cultural y sorprendentemente cómodo para recorrer en familia. Pasamos cinco días intensos descubriendo templos, palacios, murallas y hutongs… y sí, también hubo tobogán en la Gran Muralla.

Aquí te contamos nuestra experiencia manteniendo nuestro estilo de viaje: a nuestro aire, combinando cultura, comodidad y pequeños caprichos para la peque.


 


Día 1 – Primer contacto con Pekín y Wangfujing

Llegamos a Pekín el domingo por la tarde y no lo pensamos: cogimos un taxi directamente al hotel. Fue todo un acierto, ya que enseguida nos dimos cuenta de lo baratos que son los taxis en la ciudad, algo que aprovecharíamos durante todo el viaje usando la aplicación Didi dentro de Alipay. Para un viaje familiar por China en 2026, esta app es prácticamente imprescindible.

Aprovechamos la tarde para estirar las piernas y dar un paseo por Wangfujing, que está pegada a nuestro hotel. Es una calle grande y muy comercial; impresiona como primer contacto, aunque no deja de ser una avenida de tiendas.

Lo que sí iríamos descubriendo es la enorme cantidad de centros comerciales en la zona, muchos de ellos con plantas subterráneas repletas de restaurantes. Una solución perfecta cuando viajas con niños y no quieres complicarte buscando dónde comer cada día.

 


Día 2 – La Gran Muralla China en Mutianyu (con tobogán incluido)

Al ser lunes y estar muchos templos cerrados, decidimos que era el día perfecto para visitar Great Wall of China, la Gran Muralla China.

Elegimos la zona de Mutianyu porque, por lo que habíamos leído, hay menos gente y, sobre todo, porque queríamos bajar en tobogán. Ya lo habíamos visto en fotos y se lo habíamos prometido a nuestra peque. Si buscas una experiencia divertida en la Muralla China con niños, esta sección es ideal.

Está a 1 hora y 45 minutos de Pekín. No queríamos excursiones organizadas, así que contratamos un Didi para ir a nuestro aire. Al llegar negociamos con el conductor y, por 600 RMB, nos llevó, nos esperó allí y nos trajo de vuelta. Perfecto y muy cómodo para viajar en familia.

Al ir un lunes en temporada baja no estaba nada masificado. Subimos en telecabina hasta la torre 14 y recorrimos caminando tranquilamente hasta la torre 6. Un espectáculo. Historia, vistas infinitas y esa sensación de estar en uno de los grandes iconos del mundo.

Como broche final, bajamos en un tobogán de unos 1,5 km. Muy, muy divertido. Sin duda, uno de los mejores recuerdos del viaje.

  


Día 3 – Plaza de Tiananmén, Ciudad Prohibida y primer hutong

Tocaba día intenso, porque en Pekín todos los puntos de interés son grandes monumentos en los que toca patear… y bastante.

Primero nos acercamos en metro a la Plaza de Tiananmén. Es curioso que, aunque la entrada es gratuita, tienes que reservar a través de Alipay para poder acceder y pasar el control de seguridad. Es muy extensa, con un estilo más soviético que asiático, e impresiona por su grandeza.

En la cara norte de la plaza se encuentra la Ciudad Prohibida, Patrimonio de la Humanidad como tantas cosas en Pekín y en China. Con sus 9.999 habitaciones puedes perderte todo el tiempo que quieras; calcula un par de horas como mínimo.

El 99% del turismo es nacional, y es muy habitual ver a mujeres paseando y haciéndose fotos con trajes tradicionales. Un espectáculo cultural en sí mismo.

Aún nos quedaban fuerzas para visitar nuestro primer hutong: Nanluoguxiang, uno de los más conocidos. Muy cuidado y perfecto para dar una vuelta por su calle principal… y empezar a regatear.


 
En la siguiente foto podemos ver la cantidad de gente que había en la ciudad prohibida, mayormente turistas de su propio país. 



Día 4 – Templo del Cielo, mercado de las perlas y hutong nocturno

Amanecimos con una fina lluvia que nos hizo tomarnos la mañana con calma. Después de comprar unos paraguas y reponer fuerzas, nos fuimos a conocer la zona sur de la ciudad.

Primera parada: el Templo del Cielo. Está dentro de un parque enorme en el que, además del templo principal donde se ora por la cosecha, hay un segundo templo más pequeño y el altar circular. Todo se visita con la misma entrada dentro del parque. Es un lugar precioso y muy recomendable en cualquier itinerario de Pekín en 5 días.

 

Saliendo por la puerta este del templo se encuentra muy cerca el Mercado de las Perlas. Un sitio donde hacer compras y encontrar algunas falsificaciones. Personalmente no nos llamó demasiado la atención y dimos una vuelta rápida, ya que dejamos las compras para los últimos días del viaje en Shanghái.

Al anochecer, para dar una vuelta, cenar y cerrar el día, fuimos al hutong Qianshi Hutong. Más turístico que el del día anterior, pero muy cuidado y especialmente bonito con la iluminación nocturna.


 

Aprovechamos para comer en uno de sus pequeños puestos unos pinchos morunos de cordero y un pincho de patatas fritas. Nos sorprendió al principio, pero es algo muy frecuente por todo el país.


Día 5 – Palacio de Verano y Templo de los Lamas

Dejamos para el final el Palacio de Verano. Está algo más alejado del centro, pero llegamos fácilmente con Didi. Entramos por la puerta este y recomendamos tener claro el recorrido porque el complejo es verdaderamente grande: palacios, edificios, jardines, el famoso corredor, el lago, el barco de mármol, canales… Salimos después por la puerta norte.

 

 

No queríamos irnos de Pekín sin visitar el Templo de los Lamas, el templo budista tibetano más importante fuera del Tíbet. Fue un acierto y muy recomendable. Nos encantó su atmósfera, su magia y la experiencia de quemar varillas de incienso… aunque la peque se llevó una pequeña quemadura como recuerdo.

 

A última hora nos fuimos a dar un paseo por los centros comerciales que había cerca del hotel (muchos desde fuera no se sabe que son centros comerciales), pero una vez que entras, son gigantes.

Bueno pues en uno de ellos, de casualidad, vimos un centro para acariciar gatos, que costaba 7€ media hora. A la niña le gustó tanto, que lo pagó con su propio dinero y la verdad que fué uno de los momentos que ella siempre recuerda. No apto para alérgicos de gatos como yo, así que nos quedamos fuera que era un local de cristal y veíamos lo que hacía en todo momento.


 


Conclusión: Pekín en familia, una gran puerta de entrada a China

Pasamos cinco noches en Pekín y podrían haber sido siete. Es una ciudad que da para mucho, sobre todo si viajas con calma y en familia. Se nos quedaron muchas cosas por ver, pero nos centramos en lo principal y en lo que más ilusión nos hacía.

Para quienes estén planificando un viaje a Pekín con niños en 2026, podemos decir que es una ciudad segura, bien conectada, con transporte asequible y muchísimas opciones culturales. Combina historia, experiencias únicas como la Gran Muralla y rincones tradicionales como los hutongs, todo en una misma ciudad.

Una gran experiencia como entrada al país.

El tema de la comida merece capítulo aparte, porque sentarte en un restaurante en China, pedir y comer es toda una experiencia cultural en sí misma… pero eso lo dejamos para otro rato. 

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